MANCHA REAL, AYER Y HOY
Mancha Real es un municipio, de
la provincia de Jaén, que dista de la capital 19 km.; de Baeza, 30 km; de Úbeda,
40 km; y de Granada, 90 km. Se encuentra situada al Este de Jaén, a 760 metros
sobre el nivel del mar. Oficialmente tiene diez mil habitantes, pero se puede
elevar hasta los trece mil vecinos.
Sus habitantes reciben el gentilicio de “manchegos” y “manchegas” –también el de “mancharrealeños” y “mancharrealeñas”-. Viven en el contacto entre los montes de las estribaciones de Sierra Mágina y la campiña del río Guadalquivir.
Su
base económica comenzó por el olivar, el cual sigue teniendo una gran pujanza.
Con el paso del tiempo, otros sectores, como el industrial –mobiliarias,
construcción y sus derivados, informática, carpintería metálica, maquinaria
agrícola...-, tienen también una enorme importancia.
La
fundación de La Mancha –“La Manchuela de Jaén”-, data del 1539, por una
orden dada en tiempos de Carlos I, que entró en vigor unos treinta años después.
El título de “Villa” le fue concedido a La Mancha en 1557 por Felipe II,
como premio a sus habitantes por su ayuda en la guerra que mantuvo España con
la vecina Portugal. Comenzó a tener el apellido de “Real” el 25 de
noviembre de 1635, festividad de Santa Catalina de Alejandría, debido a un
acuerdo tomado por las autoridades competentes, para recordar el paso del
monarca Felipe IV, unos años antes, camino de Baeza y Úbeda, procedente de Jaén.
Mancha Real tiene un edificio emblemático por su antigüedad. Es la iglesia parroquial de San Juan Evangelista, comenzada a construir por el arquitecto Andrés de Vandelvira. Es un grandioso templo, declarado monumento histórico artístico nacional. Sus naves, con bóvedas baídas y columnas que rematan en entablamentos dóricos, hacen del templo un lugar de imperdonable visita. Es de estilo renacentista andaluz y, en su construcción, intervinieron arquitectos de renombre universal.
Por
otra parte y muestra de la
arquitectura actual, Mancha Real cuenta con la iglesia parroquial de la
Encarnación, templo parroquial
modernista y vanguardista, símbolo de la arquitectura moderna y, al igual que
la iglesia de San Juan Evangelista, digno de visitar.
También
hay que subrayar la existencia de un antiguo convento que fundó San Juan de la
Cruz, para la orden de los Carmelitas descalzos. Actualmente es de propiedad
privada, de la que sólo se conserva parte de la fachada y del patio interior.
Mancha
Real ocupa actualmente una de las primeras rentas “per cápita” de España.
Se le conoce como “la puerta natural de Sierra Mágina”. Por sus relaciones
en el sector del mueble y con las tierras del “Levante feliz”, recibe el
apelativo de “la pequeña Valencia”. Exporta muebles, además de vender en
todo el territorio español, a unos treinta países. Dentro de la provincia
jiennense, es el primer punto del sector mobiliario, absorbiendo mucha mano de
obra, tanto local como de los distintos pueblos de la comarca.
Otra pujanza industrial, de la que puede presumir Mancha Real, es en el sector de la informática –Confimán-, que ocupa el segundo lugar a nivel nacional.
Mancha
Real tiene media docena de cooperativas de aceite y orujo, varias comunidades de
regantes, y su olivar es totalmente de regadío.
En
Mancha Real contamos con dos
ermitas –San Marcos y La Inmaculada-. También existe el Convento de las
Religiosas Misioneras de Acción Parroquial, un centro de adultos, Casa de la
Cultura y Biblioteca, tres colegios de primaria, dos Institutos de Enseñanza
Secundaria y Bachillerato, un auditorio, polideportivo...
Por
lo que se refiere a nivel paisajístico, podemos decir que a 23 km. se encuentra
el pico del Almadén.
El poder económico de Mancha Real, su ímpetu y espíritu emprendedor, ha sido premiado en varias ocasiones por Instituciones provinciales, regionales y nacionales.