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Saludo del Señor Obispo a las Cofradías

 

« Defiende y cultiva los valores fundamentales.

Son regalo de Dios y base de nuestra grandeza.

¿Qué tienes que no hayas recibido?»

 

Saludo del Obispo a todas las Cofradías:

Penitenciales, Marianas y Patronales

en el Año 2002

A VOSOTROS, QUERIDOS COFRADES.

Al acercarse la celebración de los misterios del Señor, las fiestas patronales de su Madre Santísima y los días en que honráis a vuestros santos patronos, procuráis, mediante vuestros boletines y mediante los actos de piedad previos, que vuestros hermanos cofrades y los más próximos devotos tomen conciencia del significado y mensaje que la Iglesia nos quiere hacer llegar a través de todo ello. Unido a vosotros en la misma intención apostólica me dirijo a vosotros cada año con ilusión y esperanza en estas líneas.

La esencia de todas las celebraciones cristianas está en el agradecimiento a Dios por el don de la Vida. Cuando escribo esta palabra con letra mayúscula me estoy refiriendo a la Vida sobrenatural; esto es, a la participación de la Vida de Dios que Jesucristo nos ofrece por los méritos de su Redención. Pero no olvido la vida natural que también es don de Dios.

Al agradecer a Dios el don de la Vida sobrenatural, por la que nuestra vida terrena se convierte en camino hacia el cielo, estamos proclamando con alegría haber sido objeto del amor de Dios y destinatarios del mayor de los regalos que el Señor podía hacernos. En verdad, al recibir la gracia de Dios en el Bautismo, y al mantenerla y acrecentarla mediante los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, Dios nos hace hijos suyos "y si hijos también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo" (Rom. 8, 17). ¿Habrá suerte más grande que ésta? ¿Cómo, pues, podemos dejar de considerarla, agradecerla y cultivarla en nosotros mediante la obediencia a la voluntad de Dios que se manifiesta en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. La Iglesia es Madre y Maestra de todos los que creemos en Cristo Jesús salvador nuestro. Ella cuida de que estemos advertidos de lo que el Señor nos da y nos pide. Al mismo tiempo nos ayuda aprestar a Dios la debida atención.

Pero este don sobrenatural por el que llegamos a ser hijos de Dios y herederos de su gloria, no podría llegar a nosotros si no hubiéramos nacido. La vida natural es el don previo que el Señor nos regala para que en el curso de nuestros días podamos adquirir la Vida sobrenatural que nos lleva al cielo. Todo es regalo de Dios. Por tanto podemos exclamar con alegría de corazón y con verdadero agradecimiento, en sintonía con S. Pablo: ¿Qué tenemos que no hayamos recibido? (Cf. 1 Cor. 4,7).

Al contemplar estos regalos fundamentales y de incalculable valor, lo propio es que brote en nuestra alma un gran deseo de luchar por defenderlos. Más todavía, como "obras son amores y no buenas razones", la decisión de defender el don de la vida natural y el regalo de la vida sobrenatural debe pasar a la acción. La tarea es tan digna como urgente. Los padres, los sacerdotes y los buenos educadores, que valoramos los principios según los cuales debe ordenarse la vida de los niños y de los jóvenes, tenemos muy presente la cantidad de circunstancias, ambientes y conductas sociales que ponen en peligro el candor de los niños, la limpieza de corazón de los jóvenes y la paz interior de tantos y tantos adultos. Pero quizá no caemos en la cuenta de que nuestra actitud pasiva, vencidos por la fuerza de la corriente, o dudando del valor de nuestra acción, contribuye al empeoramiento progresivo de este mal. ¿No entendemos que el simple lamento es un signo de inoperancia, de posible cobardía y de irresponsabilidad? ¿Quién tiene que cambiar el mundo sino los que vivimos en el mundo? No vale pensar que la solución ha de venir de "los que mandan". Ellos suelen estar pendientes muchas veces del agrado del pueblo de cuyos votos depende su poder. ¿Creemos que la solución ha de venir de la Jerarquía de la Iglesia? ¿Qué puede hacer ésta sino predicar, denunciar y orar? ¿No sois acaso los seglares quienes estáis insertos en el mundo como miembros de la familia, de las diversas organizaciones políticas y civiles de todo orden? ¿No sois vosotros los que sostenéis y utilizáis los Medios de Comunicación Social que tanta influencia tienen en la sociedad, ya los que tanto criticáis? ¿No hablamos todos tanto de la defensa de los propios derechos? ¿Es que acaso el buen criterio, la salud espiritual, los valores permanentes, la educación cristiana y el respeto mutuo no son derechos fundamentales de todas las personas que todos estamos llamados y obligados a defender?

Estas mismas preguntas podríamos hacernos refiriéndonos a la defensa de la vida física desde la concepción hasta la muerte natural según Dios quiere. No hay mayor vergüenza para una sociedad que se presenta como avanzada que el grave deterioro del Derecho de la familia, al que estamos asistiendo impasiblemente olvidando que la familia es la base de una sociedad sana. Unido a ello, como signo de decrepitud moral, van tomando cuerpo en nuestra sociedad la manipulación genética, la tolerancia ante el aborto y los criterios favorables a la eutanasia. ¿Por qué hay cristianos que no levantan la voz denunciando estos errores, ayudando a corregir los criterios equivocados e invitando a cambiar la conducta social? ¿Por qué algunos de los que se manifiestan en desacuerdo en desacuerdo con estos lamentables errores sucumben a la aprobación o excusa de los mismos cuando el asunto les concierne directamente? ¿Es que hay una justicia para uno mismo y otra para los demás?

Queridos Cofrades: sois muchos y manifestáis ampliamente vuestra presencia social en fiestas y procesiones. Hay muchas cofradías que utilizan espacios públicos en fiestas profanas para recaudar fondos al servicio de los fines propios de las Cofradías sin miedo a que os identifiquen como asociaciones eclesiales. ¿Por qué sois tan pocos y permanecéis tanto en el anonimato a la hora de defender los principios que constituyen la esencia de vuestra identidad cristiana como tales asociaciones eclesiales? Gratis habéis recibido los dones de la existencia humana y de la vida sobrenatural, unidos a los inmensos regalos de la fe y de la gracia. ¿Por qué no hacéis lo que está de vuestra parte para defender gratis, con el esfuerzo de vuestro testimonio y de vuestra acción apostólica, lo que gratis habéis recibido?

Preocupado por todo ello, el Papa Juan Pablo II, en el mensaje para la Cuaresma del año 2002, refiriéndose a la Vida sobrenatural dice: "Se trata de un regalo sublime, que el cristiano no puede dejar de proclamar con alegría" (O.c. 3). Y, haciendo mención del regalo de la vida natural, afirma: "Conviene recordar también a este propósito que no todo lo que es técnicamente posible es también moralmente lícito" (o.c. 2).

Pidamos al Señor que no permita dualidades contradictorias en nuestra vida personal, social o eclesial. Que la coherencia, gobernada por la fe y por la gratitud a Dios, sea la norma de nuestras acciones en todos los órdenes. Si todo lo que tenemos es regalo de Dios, defendamos y demos gratis lo que gratis hemos recibido.

Con mi pastoral bendición.

 

 

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Práctica religiosa y depresión en Europa

Un estudio denominado Eurodep, que se lleva a cabo por catorce prestigiosos grupos de investigación en once países de Europa, entre los que se encuentra España, está publicando en estos últimos meses algunos de sus hallazgos.

Acaban de dar a conocer el papel de las convicciones y prácticas religiosas en relación con la enfermedad depresiva en personas mayores de 65 años. Han estudiado 8,398 casos, para medir la relación entre los síntomas de la depresión y la asistencia a la iglesia. Y los datos son llamativamente claros, indicando que existe una tasa menor de depresión entre los que tienen mayor práctica religiosa.

Otro trabajo en la misma línea, hecho entre 17,739 personas de 13 ciudades, demuestra que las mujeres mayores de 65 años con alta frecuencia de asistencia a cultos católicos son las que menor índice de depresión presentan, mientras que los hombres mayores de esa edad en los países protestantes son los que más síntomas de depresión padecen.

Los autores, a la vista de estos resultados estadísticos, suponen que las prácticas religiosas en personas mayores, con la consiguiente orientación de sus vidas en ese sentido, sirven de positivo afrontamiento a los factores y situaciones que dificultan la existencia.

(El trabajo se titula "Religion as a cross-cultural determinant of depression in elderly Europeans: Results fron the EURODEP collaboratión". Firmado por Braam, AW et al. Publicado en la revista Psycological Medicine, 31, 803-814. (2001) ). Ángel García Prieto. Psiquiatra .  www.PiensaUnPoco.com

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 Saluda del Arcipreste de Mágina a las cofradías

EN EL AÑO DE LA EUCARISTÍA                                          A.D. 2005

 

Saludos en Jesucristo nuestro Señor

Tienes en tus manos el Boletín especial de Semana Santa de tu Cofradía del Cristo de la Piedad. Con estas palabras quiero desearos que sean días de encuentro con el Señor y la Virgen María y que la Semana Santa sea en verdad  SANTA Y CRISTIANA para vosotros y para todos los hermanos.  

Este año 2005 es también un año especial para todos los Católicos.

1º. Celebramos el 150  aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. Para España esta advocación mariana de la Inmaculada es especial, pues está encomendada  a su patrocinio, y también muchos pueblo y parroquias. El nuestro, Mancha Real, está encomendado a la Virgen María, y la Inmaculada Concepción expresa  el cariño que nuestro pueblo profesa a la Virgen María. Un culto razonable, sin excentricidades, con devoción, con fidelidad a la Iglesia y a las orientaciones de los Pastores.

2º. El Santo Padre ha declarado este año como AÑO DE LA EUCARISTÍA. Con esta declaración el Papa quiere invitarnos a todos los fieles a que volvamos nuestra mirada a la presencia del Señor por excelencia,  a que miremos a la luz de la fe los acontecimientos  de cada día, que volvamos a mirar que es para nosotros y que significa la Misa y la volvamos a descubrir como el acontecimiento salvífico de la actualización de la Redención del hombre,  siendo Dios con nosotros.

La Misa nos implica directamente en una doble dirección:

1.     Hacia el interior de la comunidad. Todos los creyentes debemos procurar vivir la Eucaristía con más intensidad, con más devoción, con mayor conocimiento de lo que celebramos. La Misa ha sido y es para muchos creyentes el momento culmen de su vida cristiana. Es el centro de su vida cristiana, y han sabido descubrir lo que es, lo que significa y lo que implica en toda su existencia. También no es difícil encontrar cristianos que al participar en la Misa han llegado ya a un gran nivel de desconocimiento,  que no saben lo que se hace y por qué se hace.

Unas preguntas sencillas que debemos saber respondernos todos: ¿Qué es la Misa? ¿Por qué debemos participar en la Misa todos los Domingos y fiestas de guardar? ¿Por qué debemos guardar el debido decoro en Misa? ¿Por qué la Misa necesita, para ser bien celebrada y participada, de un silencio interior y exterior que solo se debe romper cuando toda la asamblea hace una aclamación?¿Cuándo al comienzo de la Misa nos signamos, por qué lo hacemos? ¿Qué implica reconocer en el Acto penitencial que somos pecadores?  ¿Sabemos cuando nos debemos poner de pie, sentados, de rodillas, y por qué lo hacemos? ¿El momento solemne de la consagración como lo vivo? ¿Qué contiene el pan consagrado? ¿Qué me da Jesús cuando lo recibo? ¿Cuáles son los frutos de la Comunión? ¿Qué significa para la comunidad el momento de la paz? ¿Por qué el Padrenuestro es la oración por excelencia? ¿ Qué comienza cuando termina la Misa y el Señor nos envía con su paz?.

2.     Como trasformadora de nuestra realidad social: Al terminar la Misa comienza la aplicación en la vida de lo que hemos vivido y celebrado. El Señor nos envía con una misión al mundo. Nos invita a ser TESTIGOS en el seno de nuestra familia, de nuestro trabajo, con nuestros amigos, en nuestro ocio. El mundo actual está muy falto de congruencia. Debemos vivir según lo que creemos, y si nuestra fe está poco formada, debemos procurar hacer que se forme. Todos tenemos multitud de ocasiones para participar en la Misa y sacar la consecuencias necesarias para que nuestra vida sea un ejemplo de vida cristiana. Por  cualquier parroquia de nuestros pueblos pasan la inmensa mayoría de los bautizados por el templo en algún momento del año, con motivo de cualquier celebración. Pensemos que sea por razón de la Misa dominical, un bautizo, una boda, un entierro, un funeral, la celebración de la confirmación, primeras comuniones, aniversarios, fiestas especiales de niños o de familia, etc., tenemos oportunidades de encontrarnos con el Señor participando en la Eucaristía. Todos esos momentos que tenemos para escuchar la palabra de Dios, de encontrarnos con su presencia en el sacramento que celebramos, de comulgarlo y hacerlo vida en nosotros, deben haber creado una especial sensibilidad a las enseñanzas del Señor, deben ayudarnos a que nuestro edificio moral sea refrendo de nuestra fe.

La eucaristía tienen una dimensión caritativa y social necesaria e imprescindible para entender la fe cristiana,  como dinamizadora del mundo y la sociedad. Cuando vemos a los  sacerdotes, las religiosas, y tantos seglares comprometidos por la promoción integral del hombre, no estamos viendo sino la consecuencia de ser cristianos, de nuestra fe en el Señor. Nosotros los cristianos no vivimos la fe en nuestros templos, en estos celebramos la fe, en el mundo la vivimos. Cuando vemos que la Iglesia es la organización mundial que más ayuda en el mundo a todo hombre, cuando vemos que donde están los últimos allí, hay un cristiano, allí está la caridad de la Iglesia. Cuando vemos que la Iglesia en la institución mundial que más ayuda a los niños, a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos, debemos preguntarnos el por qué. Y esta pregunta empieza a tener respuesta en Dios, en Jesucristo nuestro Señor que nos ha salvado y está presente entre nosotros en la Eucaristía y en el mundo. 

Queridos hermanos de la Cofradía. La Iglesia , el Papa también os invita a vosotros como hijos suyos, y miembros de una asociación de la Iglesia a que también os entusiasméis con la idea de redescubrir el valor y el misterio de la Misa. Volver a meditar desde vuestro corazón la necesidad de encontraros devotamente con el Señor y que la Misa de cada domingo sea un volver festivo a encontraros con el Señor en la Casa del Padre.

Feliz Pascua de Resurrección 

Andrés López Ángeles

Párroco de La Encarnación

Arcipreste de Mágina

A. D. 2005

 

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